29/6/17

CAPÍTULO XL. “VERME DE PIE”


Existía un detalle insorteable, Jarley tenía novia. Detalle aparte, igual continué ilusionándome con él.
Me tuve que olvidar de hablar en inglés, mi doctora Ma. Eugenia le pidió a Andrea que me hablara en portugués así me iba abriendo a comunicarme con otras personas. No me costó mucho, a los pocos días comencé a hablar portugués con mi característico acento español.

Todas las semanas nos comunicábamos con Uruguay, hablábamos con mi padre y con Indara. En terapia ocupacional estaba haciendo mis primeras armas con la escritura a máquina haciendo uso de un adaptador. Así fue que a mis amigos más cercanos les mandé unas líneas desde Brasil.

Algo nuevo fue el hecho de volver a bipedestar. Al principio, usaría una camilla de bipedestación. Comenzaría con una leve inclinación hasta llegar a los noventa grados. Para mi asombro, no sentí incomodidad alguna al acercarme a la vertical. Luego pasaría a probar suerte con un aparato llamado stand. Éste me sujetaba las rodillas y la cola, mi torso permanecería libre y mis brazos se apoyarían en una especie de mesa. También hice buenas migas con este ejercicio. El estar parada era una sensación que me acercaba a mi antigua situación, realmente me emocionó el verme de pie.


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