Existía un detalle insorteable, Jarley
tenía novia. Detalle aparte, igual continué ilusionándome con él.
Me tuve que olvidar de hablar en
inglés, mi doctora Ma. Eugenia le pidió a Andrea que me hablara en portugués
así me iba abriendo a comunicarme con otras personas. No me costó mucho, a los
pocos días comencé a hablar portugués con mi característico acento español.
Todas las semanas nos comunicábamos con
Uruguay, hablábamos con mi padre y con Indara. En terapia ocupacional estaba
haciendo mis primeras armas con la escritura a máquina haciendo uso de un
adaptador. Así fue que a mis amigos más cercanos les mandé unas líneas desde
Brasil.
Algo nuevo fue el hecho de volver a
bipedestar. Al principio, usaría una camilla de bipedestación. Comenzaría con
una leve inclinación hasta llegar a los noventa grados. Para mi asombro, no
sentí incomodidad alguna al acercarme a la vertical. Luego pasaría a probar
suerte con un aparato llamado stand. Éste me sujetaba las rodillas y la cola,
mi torso permanecería libre y mis brazos se apoyarían en una especie de mesa.
También hice buenas migas con este ejercicio. El estar parada era una sensación
que me acercaba a mi antigua situación, realmente me emocionó el verme de pie.
No hay comentarios:
Publicar un comentario