22/6/17

CAPÍTULO XXXIX. “EL SEXO SIGUE EXISTIENDO”


Durante la semana tuve mi encuentro con Martha, la psicóloga, a quien le conté acerca de lo que Serginho había movilizado en mi ser. Al siguiente viernes, cuando nos tocó dividirnos en grupos nuevamente, noté que quien se encargaba de desperdigarnos era Martha y, oh casualidad, caí en el grupete con Serginho. Me encantó aquello, amé a Martha por el gesto de acercarme a Serginho. La tarea que nos encomendaron fue la de confeccionar un periódico con diferentes artículos, luego tendríamos que comentarlo en voz alta. Resultó ser que en cada periódico se hacía referencia a mi madre y a mí, fuimos tema para todos los grupos. Nuestra expresión parecía haber cambiado, todos habían notado nuestra sintonía en el buen humor, en la disposición a compartir nuestra experiencia de vida. En cada encuentro se analizaba un aspecto diferente relativo a la lesión medular: el cuidado de la piel, el manejo de la vejiga, la fisioterapia, el aspecto sexual. En cuanto a este último aspecto me despabilé. Me deleité al saber que no era un ser asexuado, que a pesar de la lesión, podría disfrutar de mi sexualidad, tal vez no en la forma que hubiera soñado, pero era cuestión de explorar cómo.

Cada día me hacía más amiga de Jarley, más disfrutaba de su compañía, más me acaramelaba su forma de ser, me enganchaba y no creía que fuera sólo de mi parte, a él parecía agradarle estar conmigo. Una tarde yo estaba con Giselle en una de las camas del gimnasio, mi fisioterapeuta solicitó la ayuda de Jarley. Intentaríamos colocar mi cuerpo boca abajo y tratar de sentarme sobre mis rodillas. Jarley se ubicó detrás de mí, me ayudaron a virar y cuando me senté sobre mis rodillas pude sentir a Jarley sosteniendo mi cuerpo pegado al suyo. Sentí sus manos rodearme y creí volver a transitar un campo perdido hacía tiempo, sentí que algo dormido volvía a la vida, me sentí más que a gusto con la seguridad que me proporcionaba mi amigo. Lo percibí apoyándose contra mi cabello oliendo mi perfume y el aroma herbal que se desprendía de mi pelo, me deleité escuchándolo respirar cerca de mi oreja. Me movió muy fuerte el tenerlo tan cerca. Cuando finalizó mi ejercicio, las chicas que eran mis compañeras de habitación me dejaron ver que buena que estuvo la escena que protagonizara con Jarley.
  •  Mmm, que lindos se veían juntos con Jarley – me comentaron y me regocijé – Estaban para filmarlos.



4 comentarios:

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    1. Gracias por leer siempre! Y por la sonrisa también, la buena energía mueve el mundo para bien. Abrazo.

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  2. Anónimo5/7/17

    Química Dieva! Eso que hace que te olvides del tiempo y el espacio... y que el mundo gire, o no gire... da igual!

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    1. Química, física, filosofía, en fin... Tú lo has dicho, lo que te hace olvidar que existen límites. Gracias por el bello comentario!

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