1/12/17

CAPÍTULO XLIII. “MI RECIENTE LESIÓN ENTRANDO EN MIS 17 VERANOS”



Debido a que la movilidad de mis brazos era bastante buena, me sugirieron la posibilidad de realizar una cirugía que mejorara la funcionalidad de mis miembros superiores. Se trataba de un cambio de lugar de ciertos tendones. La idea no me seducía en lo absoluto. Mis padres consiguieron el nombre de un neurólogo que tal parecía era una eminencia. Ellos decidieron consultar primero con este doctor antes de aconsejarme efectuar la operación. El procedimiento me permitiría poder empujar mi silla de ruedas en un plano empinado, lograr transferirme sin asistencia desde mi silla hacia una cama y viceversa. Mamá concertó una cita con este médico. Ruben, el uruguayo que estaba estudiando en la AACD, la acompañó. El consejo del neurólogo fue que debía aguardar antes de someterme a la cirugía propuesta debido a que mi lesión era considerada reciente, llevaba un año y medio de evolución.

Se avecinaba mi cumpleaños número diecisiete y con ello la alegría que generaba en mí la cercanía de esa fecha. Ese año sería un sábado. Nunca había pasado mi cumpleaños lejos de mi hogar, alejada de mi familia, de mis amigos. El viernes previo teníamos curso de lesión medular y asistimos religiosamente. Al finalizar el encuentro, noté que Serginho se dirigía hacia donde yo me encontraba. Cargaba un paquete y me hizo entrega del mismo diciéndome: Parabens! Me alegré sobremanera al constatar que tuvieron en cuenta ese momento tan especial para mí. Después me regalaron una torta hermosa de chocolate. El paquete contenía un león de peluche adorable. Me obsequiaron la tradicional canción de Feliz Cumpleaños en portugués y más los quise por eso.


El sábado del 20 de julio amaneció hermoso y reluciente. El día me regaló un sol sonriente. Mamá me obsequió un equipo deportivo y una camisa de jean. A la tarde, iríamos para la casa de Estela. En casa de Estela tenían todo preparado para hacer un típico asado uruguayo. Que nostalgia sentía de mi tierra, de mi paisito. Presente ya el atardecer, cayeron mis nuevos amigos, Ruben, Carlitos, Diego, la chica que me asistía en Terapia Ocupacional. A través del teléfono recibí saludos desde Uruguay. Hablé con papá, con Indara y con la abuela, se extrañaba no estar en casa. El asado resultó una delicia, la reunión fue totalmente disfrutable. Tuve muchos regalos materiales, pero lo que más rescataba y valoraba era el cariño genuino que se generaba a mi alrededor, comencé a creerme merecedora de tanto amor y lo mejor fue que empecé a quererme tal cual la vida me iba dejando ser. 

7 comentarios:

  1. Anónimo9/12/17

    Dieva, muy bueno este capítulo, me gusta mucho tu narrativa, es muy fluida y transmite sentimientos, lo cual es muy valorable. También muy necesario compartir experiencias y mostrar los matices de todo lo vivido.

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    1. Muchísimas gracias! Y agradezco que sigan el blog y más aún la comunicación con ustedes! Saludos.

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  2. Un placer como siempre es leerte Dieva

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    1. Gracias Victoria! Siempre bienvenida! Beso.

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  3. Hermoso tu relato y seguramente un cumpleaños muy diferente en el que como tu dices....comenzaste a quererte tal cual como la vida te dejaba ser , besos

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  4. Hermoso tu relato y seguramente un cumpleaños muy diferente en el que como tu dices....comenzaste a quererte tal cual como la vida te dejaba ser , besos

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    1. Gracias Elda! Cuando empezamos a querernos la vida cambia completamente hacia la sintonía en positivo. Me encantan tus devoluciones! Beso.

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