24/9/16

CAPÍTULO XXIX. “EL PASADO SOBREVUELA”


El veintidós de noviembre era el cumpleaños de Gerardo, si Gerardo de San Luis. Mi padre me sugirió enviarle un teléfonograma para saludarlo y me prendí a la idea. Hacía un montón que no lo veía. Enviamos el mensaje.

De mis compañeros de andanzas del barrio pocas noticias tenía. Venían muy esporádicamente por casa. Tania era fugaz en sus visitas. A Gabriel y al Oso no los veía desde el verano pasado, antes de mi accidente. De Gabriela Cxxxxxa lo único que obtuve fue un llamado telefónico cuando viví en casa de mi abuela, después de eso se la tragó la tierra. Mi verdadera amistad sólo se mantenía con Alejandra. 

Mi prima Andrea, que tenía catorce años, se transformó en una amiga. A pesar de vivir lejos de casa, venía seguido, se quedaba a dormir y permanecíamos hasta altas horas conversando. Yo me asía de sus experiencias para imaginarme la vida adolescente que mi condición no me permitía desarrollar. Andrea tenía una paciencia de oro. Durante una tertulia nocturna prolongada, hablando de nenes lindos perdidos en el pasado y por qué no en mi presente resquebrajado, la apariencia física introdujo sus narices.

- Vos si sos linda – dijo Andrea.

- ¿Y eso por qué lo decís? – pregunté.

- Porque es verdad, siempre que ibas a casa los chiquilines quedaban bobos contigo – me contó – Querían saber quién eras, cuándo ibas a volver y esas cosas. Además impactabas con tu cuerpo, alta y grande, siempre con esas caderas redondeadas.

Viajé al pasado, cosa que no me costó ningún esfuerzo, y me visualicé en Lezica, en el frente de la casa de Andrea jugando al volleyball con sus amigos. Era un clásico disfrute ir a la morada de la tía Gloria y tener el espacio para ser libre, ser capaces junto con mis primos de adueñarnos del barrio y aprovechar el ser niño y adolescente. Andrea era de los primos que mejor se comportaba según la adulta visión de nuestros padres. César, Álvaro y yo éramos terribles, casi nunca acatábamos regla alguna, nuestro código de comportamiento se basaba en la inoperancia de las órdenes impuestas por los mayores, esa inoperancia aumentaba cuanto más lejos de ellos nos hallábamos. Al momento de brindar cuentas, César era bastante esquivo, no se hacía responsable. Por el contrario, Álvaro y yo nos responsabilizábamos de nuestras pícaras acciones y yo, defendía lo que no tenía argumento de defensa. Nada, un rápido viaje al ayer, a recordar mi vida bípeda, mi bípeda libertad sin condiciones, mi "lindo" bípedo exterior que gustaba a los demás y el cual Andrea trajo a mi mente. 

Andrea cumpliría quince años y se estaba organizando la fiesta para esta celebración.

Siempre me encantaron las fiestas de quince, mejor que ir a bailar en una discoteca, lo disfrutaba muchísimo más. Esta vez sería muy diferente, a este cumpleaños iría sin poder hacer uso de mis condiciones de bailarina seductora, de jovencita caminante, aunque de cualquier forma me atraía la idea de asistir al cumpleaños de mi prima. Cuando ese día llegó, mi hermana estaba enferma con mononucleósis y, tanto ella como mi madre se perderían el festejo. Yo fui con mi padre, mi abuela Olga y mi tío Elio. Me vestí con ropas que supe utilizar en otras fiestas de ese tipo, algo perteneciente a épocas pasadas, de lo poco que aún podía usar. Me peinaron con el cabello recogido, cabello que con fuerza comenzó nuevamente a nacer. Me ayudaron con el maquillaje que, de mano de la "Tierra India", me brindó un aspecto bronceado. Tenía grandes expectativas para ese cumpleaños, a Andrea la quería sobremanera. Para ella improvisé una tarjeta de felicitaciones. Estuve de acuerdo con mi vestimenta y con como me veía. La celebración estuvo linda, mi prima se veía preciosa: rubia, ojos celestes y vestida en un blanco que generaba una idea de princesa pura. Claro que acusé el impacto de no poder bailar, ni dejarme ver como yo hubiera querido pero, supe disfrutar y no caer en la depresión.

El 24 de agosto de 2007, en una reunión con motivo de la Noche de la Nostalgia que me prendí en organizar, me enteré por boca de mi misma prima Andrea que, ella no quería festejar su cumpleaños de quince. La razón para no celebrar era mi accidente. Nunca supe de esa postura que había tomado mi prima, es más ni por asomo quisieron que yo supiera eso, ¿para qué?, que conociera ese dato sólo lograría amargarme. De todas formas mi Tía Gloria, mi tío Buby y el entorno que rodeaba a Andrea, lograron que mi dulce prima decidiera organizar su fiesta. Recién recorriendo mis 33 años de vida me entero de ello, y al volver a analizar la foto que me incluye en esa celebración, noto que mi aspecto era el de una persona ausente, ni una mueca de sonrisa fingida esbocé.




8 comentarios:

  1. Solo puedo decir que sigo con interes lo que escribes. Hay capitulos que uno solo puede leer y "quedarse pensando en cosas indefinidas" o tener #sensaciones indefinidas", éste es un de ellos. Slds. César.

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    1. Gracias por seguir siempre! Qué tipo de "sensaciones" indefinidas?

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    2. Gracias por seguir siempre! Qué tipo de "sensaciones" indefinidas?

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    3. Anónimo29/9/16

      Y... "son indefinidas"! jajajaja
      A veces como "espectador" veo como actuan las partes que intervienen en tus narraciones, y veo que para vos ni que hablar lo dificil que es, pero para los que te quieren tambien!.
      A veces en gestos de amistad o amor hacia vos me da ternura, y a veces me da .. bronca? ver la cara opuesta en otras personas.
      Para peor me doy cuenta que no existe un "protocolo" de actuación, depende muchísimo del tipo de personas que sean.
      A veces.. yo que se! son INDEFINIDAS! jajaja Ese tipo de preguntas son bien "de mujeres", pero los "orangutanes masculinos" tenemos problemas para expresar esas cosas (y conste que hice un esfuerzo!). Slds. Cesar
      Solo un ligero comentario, creo que aun eres muy bella. ;)

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    4. Luego que pregunté, me quedó sonando en la mente lo de "indefinidas" pero... jaja. Y si, somos curiosas las mujeres. Gracias por responder! Abrazo a uno de los más fieles seguidores de este blog.

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    5. Luego que pregunté, me quedó sonando en la mente lo de "indefinidas" pero... jaja. Y si, somos curiosas las mujeres. Gracias por responder! Abrazo a uno de los más fieles seguidores de este blog.

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    6. Luego que pregunté, me quedó sonando en la mente lo de "indefinidas" pero... jaja. Y si, somos curiosas las mujeres. Gracias por responder! Abrazo a uno de los más fieles seguidores de este blog.

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  2. Solo puedo decir que sigo con interes lo que escribes. Hay capitulos que uno solo puede leer y "quedarse pensando en cosas indefinidas" o tener #sensaciones indefinidas", éste es un de ellos. Slds. César.

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