17/6/16

CAPÍTULO XX. MI PATCH ADAMS Y MORFEO ME QUISO.

Hubo otra persona que se brindó a mí por entero durante aquel hastío. Me divertía muchísimo con mi tío Héctor. Pasó su mes de licencia internado, prácticamente, acompañándonos y el resto del tiempo que estuve internada, me visitó a diario. Él me había regalado un montón de joyas que le pertenecían debido a una promesa realizada con respecto a mi salud. Cualquier tipo de artilugio era válido para él con tal de que yo me divirtiera. Era una especie de "Patch Adams" personal. También con él nos tomábamos las sopas de letras. La práctica que bautizamos "La Ballena", era una de mis preferidas. Se preguntarán qué era "La Ballena", una cosa tan simple como que yo bebiera un sorbo de agua y luego lo expulsara hacia arriba como si fuera una fuente. Mi rostro quedaba empapado, pero eso era lo que menos importaba si, por un ratito, huía de la autocompasión, la tristeza, la impotencia, la rabia, la…Todos esos sentimientos que me estaban devorando. También le hice pasar momentos amargos. Durante una sesión de fisioterapia, el ahogo dentro de mi ser me desesperó y no tuve otra mejor ocurrencia que llevarme el dedo índice de mi mano derecha a mi boca. Me ensañé con mi propio dedo, buscando el alivio que recibí al morder el dedo de la pobre enfermera a la que mandé a suturar en Impasa. Mi tío, mi madre y el fornido fisioterapeuta intentaron hacerme aflojar mi mordida, pero no fue hasta el momento en que introdujeron una pequeña pinza en mi boca cuando me auto liberé. Casi me destrozo una falange, y lo único que obtuve fue un dedo ensangrentado más un incisivo con un pequeño trozo menos. De paz ni hablemos, mi ser estaba en continua guerra.
El médico angelical encargado de mi caso, Nin Vivó, se apareció una noche a visitarme. Para mi sorpresa no vino solo, lo acompañaba un señor que caminaba apoyándose en un bastón.
·         ¿Cómo estás? - me saludó el calvo doctor.
·         Más o menos - respondí con más expresión de menos que de más.
·         Él es un paciente mío. Hace unos años tuvo un accidente parecido al tuyo - comenzó a contarme la historia del señor - Se zambulló y golpeó contra un tronco. Yo también lo operé como a vos.
Yo escuchaba atentamente. Luego mi colega de accidente tomó participación en el diálogo y comenzó a contarme como lentamente se fue recuperando. Al mes comenzó a mover los dedos de la mano y así fue dándome los tiempos que le insumió llegar al verano de 1990 en la condición física que se encontraba. Mis pensamientos se mezclaban entre la esperanza de recuperarme como él y la envidia de no estar parada ya.
A los pocos días, me presentaron una propuesta sugerida por Nin Vivó. Me consultaron si quería ser trasladada al Hospital Pereira Rossell. Resulta que allí, podría contar con una camilla de bipedestación, con la cual mi cuerpo podría ir acostumbrándose, nuevamente, a la posición vertical. Yo no lo pensé dos veces, con camilla o no, cualquier cosa me servía con tal de probar salir de aquella habitación que me ahogaba. Así marchamos para el hospital. Todo me resultaba muy extraño, desde la perspectiva que podía divisar los lugares que atravesaba. Sólo alcanzaba a ver el cielo, los techos y apenas hacia ambos lados. La nueva habitación era enorme y llena de camas. Me instalaron cerca de una ventana. El mundo real se me hizo más cercano en aquel lugar. Nuevas flores enviadas por el pastor Holland me aguardaban.
Durante los primeros días de permanencia en el hospital, seguí haciendo fiebre y los guantes de látex llenos de cubitos de hielo se distribuían en varias partes de mi cuerpo. Pero hubo un alivio al darme cuenta que, al menos de noche, Morfeo volvió a apoderarse de mí.




7 comentarios:

  1. Raquel23/6/16

    Nin Vivó: traumátologo de mis pies planos! No lo quería nada porque un día me rayó las piernas y los pies con lapicera para explicarle a mi madre lo que me pasaba o me podría pasar; qué bronca!
    Mañana ya es otro viernes; ya te abandonó Morfeo?

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    1. Últimamente somos amantes con Morfeo, ja ja. No me suelta! Ja ja ja.

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    2. Últimamente somos amantes con Morfeo, ja ja. No me suelta! Ja ja ja.

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  2. Siempre te leo pero hasta hoy no me anime a poner un comentario. Escribes muy bien, es imposible "estar en tu lugar" pero créeme que cuando leo que por.fin podías dormir.. Sentí una partecita del.placer q tu sentiste por ese "pequeño gran triunfo". Te dejo un gran abrazote. 😊

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  3. Muchas gracias por los comentarios! La verdad que volver a dormir la noche entera fue un oasis. Saludos.

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  4. Muchas gracias por los comentarios! La verdad que volver a dormir la noche entera fue un oasis. Saludos.

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