Yo tenía
quince años cuando la tarde más gris, rota y fría de mi vida me tomó por
sorpresa, es decir que mi vida pasaría notoriamente a tener un antes y un
después de aquel día. Fue un domingo 14 de enero de 1990. Mis primos, mi
hermana, mis padres y yo bajamos a la playa debajo de un sol que doraba la
"Costa de Oro" y dentro de ella mi "San Luis" brillaba. Era
una tarde común y corriente de un verano como tantos habían pasado por mi vida.
Mis vacaciones recién comenzaban ese año. Caminamos hacia el Este, nos
instalamos en la zona que considerábamos la más apropiada y cómoda para
bañarnos en el agua amarronada que besaba la arena. Al rato de haber llegado al
concurrido sitio, nos pusimos a jugar al fútbol con César (mi primo que tenía
la misma edad que yo), Alejandro (otro primo unos años mayor que nosotros),
Valeria (una rubia muy bonita, novia de Alejandro), y yo. Mi experiencia con el
balonpié no iba más allá de ser una hincha fanática del Club Atlético Peñarol,
de adorar a la selección uruguaya de "fóbal" y de jugar algún que otro "picadito" con amigos
y no poder evitar tomar la pelota con la mano, debido a la costumbre de
practicar otra clase de deportes. Durante el juego me gané un puntapié en la
pierna que me dolió hasta el hueso. Si mi equipo ganó o perdió es algo que no
recuerdo, lo cierto es que hubiera preferido fracturarme la pierna en la
incidencia previa y así evitar todo lo que sobrevino momentos después.
Al
terminar el partido, el agua me llamó, una caracola susurró a mi oído. Valeria
y yo entramos a bañarnos de la misma forma en que muchas otras personas lo
estaban haciendo. Nadamos un rato y se me antojó invitarla a zambullirnos desde
las rocas al agua. Nunca me había atrevido a realizar aquella, para mí, hazaña.
Admiraba a aquellos chicos que osaban sumergirse en el agua con aquel salto
peligroso desde las piedras. Unos días antes, en el correr de la semana, mi
primo César y yo estando en la playa decidimos probar el peligro. Nos
zambullimos un par de veces y me encantó. Yo tenía la experiencia de hacer
clavados pero en piscina, la playa era algo totalmente diferente. La cosa fue
que, aquel domingo de enero, Valeria y yo nadamos hasta las rugosas rocas
decididas a saltar. Lo hice una vez y emergí como un anfibio. Me tiré una
segunda vez y de nuevo salí a buscar aire a la superficie. Mi padre hacía señas
desde la orilla para que no siguiera realizando la riesgosa prueba. Antonio
siempre tuvo miedo de mi osadía en el mar, pero nunca puse demasiada atención en
sus advertencias. Desde el agua, César intentaba avisarme que prestara atención
a mi padre. Por mi cabeza no se cruzaron los peligros, tan sólo me dediqué a
gozar el momento. El tercer clavado fue diferente, me zambullí tan
verticalmente que mi cabeza golpeó contra la arena, mi mentón chocó con la
parte superior de mi pecho, granos de arena se introdujeron en mi boca, el agua
me levantó a su superficie. Quedé flotando boca abajo, burbujas de aire salían
desde mis labios. Intenté girar mi cuerpo, pero éste no respondió a las órdenes
que mi cerebro le envió. Vi los rayos de sol que atravesaban el agua. No tuve
más opción que esperar impotentemente. El tiempo pareció extenderse
ilimitadamente, presentí que nada ni nadie interrumpirían la escena. Tuve miedo
de que comenzara a faltarme el aire dado que, ya no era el anfibio de la
primera zambullida. Me había convertido en un ser completamente terrestre y
encima inerte. Pero si… Alguien irrumpió en la comunión que se había formado
entre mi cuerpo y el agua. Valeria se dio cuenta de que algo no andaba bien, se
acercó a mí y me ayudó a virar mi cuerpo.
·
Vale, ayudame que no
sé qué me pasa - le imploré.
Valeria
aguantó mi peso en el agua y me fue acercando a la orilla. Alejandro y mis
padres terminaron de ayudarme a salir del agua. Me acostaron en la arena sobre
una de las toallas que habíamos llevado. Alejandro, que estudiaba medicina,
dijo algo así como "Babinski¹", término que más adelante
conocería lo que significaba.
·
Dieva levantate - dijo
mi padre.
·
¿Qué te pasó mi amor?
- dijo mi madre.
1 - Reflejo de Babinski Es uno de los reflejos que ocurren
en los bebés. Los reflejos son respuestas que se presentan cuando el cuerpo
recibe cierto estímulo.
Causas
- Esclerosis lateral amiotrófica (enfermedad de Lou Gehrig)
- Lesión o tumor cerebral
- Anomalía, tumor o lesión de la médula espinal
El reflejo de Babinski se presenta después de que se ha frotado firmemente
la planta del pie. El dedo gordo del pie entonces se mueve hacia arriba o hacia
la superficie superior del pie y los otros dedos se abren en abanico.
Este reflejo es normal en niños hasta los 2 años de edad. Desaparece a
medida que el niño crece. Puede desaparecer ya a los 12 meses.
Cuando el reflejo de Babinski se presenta en un niño mayor
de dos años o en un adulto, con frecuencia es un signo de un trastorno del
sistema nervioso o del cerebro. Los trastornos pueden abarcar:
Hola, me encantó! espero el segundo capitulo!
ResponderEliminar¡Gracias! Ya vamos por el cuarto y contando... Gracias de nuevo por sumarte a leer y comentar. Saludos.
EliminarAy dievita! Sos tan crá
ResponderEliminarGracias... Soy tan común como todos, ja ja.
Eliminarcomo pasa el tiempo ya 26 años van hacer de aquel terrible dia pero gracias a DIOS seguis con nonsotros y podes contar tu experiencia para que los adolecentes vean cual peligrosa pueden ser sus travesuras y riesgos en el agua besotes nos vemos !!!!!!!!!!!
ResponderEliminarSi, viaja en jet el tiempo si no lo aprovechamos viviendo con ganas. Y si, las aventuras, a veces, tienen sus consecuencias no tan gratas. Pero como tú lo dices BEA: Vivo para contarlo. Gracias por leer y comentar querida! Beso grande. P.D.: Más adelante, apareces en algún capítulo, chan, chaaaaaan...
EliminarDieva me hiciste llorar!!! Me trajiste recuerdos de esos días contigo y tu familia, solo te digo:cada día te admiro más,sos un ejemplo de vida y te merecés muchos exitos. Felicitaciones y adelante como escritora!!!
ResponderEliminarGracias Marga! Tenemos recuerdos de una vida juntas. Yo te admiro como MUJER, como COMPAÑERA, como MADRE y ABUELA amorosa. Beso grande.
EliminarDieva, tuvimos la oportunidad de leer tus letras junto a Inés( mi hija), gracias por compartir tu historia y permitirnos aprender de ella. Estaremos atentas a tus próximas publicaciones
ResponderEliminarMuchas gracias Victoria! Espero conocerlas personalmente algún día. Me encanta también que Inés forme parte de todo ésto. Un abrazo.
EliminarSin palabras. Si me dejas la posibilidad de usar tus textos en mis clases de español para contar tus historias, me encantaría. Muchos éxitos!!
ResponderEliminarAvanti profesora!!! Gracias!!!
EliminarO profesor, en fin...
EliminarDIE: TUS RELATOS SON IMPECABLES. LIBRO Y PROGRAMA DE RADIO. SE ENTIENDE? EXCELENTE 2016!!!
ResponderEliminarGracias Silvina! Lo de programa de radio, mmm... Se entiende. Buen año para ti también!
ResponderEliminarYa comennzando con tu lectura... Nada q me motive mas q la fortaleza de la gente, q mínimamente puedo ayudar. Para muchos personas... Para mi héroes!
ResponderEliminarGracias Micaela! Bienvenida siempre! Saludos.
EliminarMi querida prima, así es como tengo la necesidad de llamarte a pesar que la vida y las circunstancias no nos permitieron vivir como tales, aún teniendo la misma sangre en las venas
ResponderEliminarQuien tenga la capacidad de relatar, de una forma tan clara, una experiencia y situación como la que te tocó vivir, es porque tiene una sensibilidad especial y un gran valor.
Me has hecho ver cada momento, quizas facilitado porque en ese mismo sitio jugue, nade y salte mil veces, justo ahí, justo así, pero tan diferente
Hoy la vida te devolvió a mi vida y creo que he perdido mucho, todo este tiempo, por no conocerte
Gracias prima
Pablo, realmente me emocionan tus tan sentidas palabras.
EliminarNo creo en las casualidades, pero sí en las CAUSALIDADES. La vida nos da segundas, terceras... n oportunidades.
Gracias!
Cuanta fuerza tenes bella! Feliz de que nuestros caminos se cruzaran.
ResponderEliminarEstoy muy orgullosa de vos, agradecida de tener un ser de luz en este camino que se llama vida. Tqm!
Muchas gracias Vale! Tú sos parte de que yo siga Amando la vida. Te quiero! Beso enorme
EliminarGenia, única e inmensa Dieva, mi admiración crece día a día.
ResponderEliminarGracias Carlos querido! La admiración es mutua. Abrazo.
EliminarQue fuerte vivencia Dieva y que Leona que eres haciéndole frente a la vida con valentía realmente admirable!!
ResponderEliminarTe seguiré leyendo con el alma.
Atte.Fernando.
Lau divina, muchas gracias por tomarte el tiempo de leerme! Compartimos el amor por la escritura, que no es mínimo. Besote.
EliminarLaura
ResponderEliminarEs bellisima la narrativa. Sencilla y brutal. Lo mas terrible contado como lo que es. Gracias por la valentia de compartirlo. Bello
ResponderEliminarQuerida Dieva, tu fortaleza es admirable. Cada vez mostrandonos una faceta nueva y es tanta la emocion que sientoal leerte que no logro decir algo coherente. Pero lo hare más adelante siguiendo tu lectura.
ResponderEliminarMartha 84 años