24/6/16

CAPÍTULO XXI. ¿QUÉ SERÁ BIPEDESTAR?

Los regalos me llovían. Mis deseos eran casi órdenes. Lástima que lo que más deseaba era imposible de cumplirse, tendría que seguir esperando. Me dormía esperando que al despertar me daría cuenta que el accidente y sus consecuencias habían sido un mal sueño. Desde que recuperé la capacidad de dormir, era en ese estado en el que prefería estar. También retornaron mis ganas de comer.
Mi abuelo Juan se convirtió en un asiduo visitante. Venía casi todos los días después de mi almuerzo y me traía un pote lleno de un delicioso helado. El almuerzo casi siempre estaba a cargo de mi abuela Olga, quien me preparaba exquisitos platos. Mi otra abuela, Renée, me regaló un perfume de los considerados caros. Annaïs Annaïs era la fragancia que había conocido dado que Valeria la usaba. Flavio me regaló un muñeco que mandó hacer para mí, era un perro blanco y celeste. Más flores y un elefantito rosa recibí de parte del pastor Holland, el cual se enteró que los alfajores de maizena y dulce de leche eran mi devoción, y dos por tres aparecía con un paquete con ese manjar. Cada vez que mi tío Héctor me visitaba, me traía un nuevo broche para mi pelo. Eran tantos los broches (mi tío adorado no sabía ya qué hacer para que yo esbozara una sonrisa) que algunos me gustaban, otros zafaban y algunos eran abominables. Yo le decía que todos me gustaban y ponía mi mejor cara de poker. Recuerdo nítidamente un broche, tipo pinza, enorme, se asemejaba a la forma de un pez, de un color verde fluorescente, nunca había visto algo tan espantoso. Hasta el día de hoy nos reimos de ese pobre broche.
En el Pereira conocí dos fisioterapeutas que se encargarían de mis ejercicios matutinos. Eran dos chicas jóvenes, Silvia y María José eran sus nombres. De lunes a viernes a las nueve de la mañana venían religiosamente a molestarme. Digo molestarme porque yo quería dormir, dormir y más dormir. Los primeros días contemplaron bastante mis caprichos, pero no pasó demasiado para que Silvia se pusiera firme y casi me obligara a despertarme. Yo estaba totalmente peleada con cualquier esfuerzo que tuviera que hacer en pro de mi rehabilitación. Cero voluntad, máxima haraganería.
La fiebre fue cediendo poco a poco y con ello, la realidad dejaba caer sus fichas para dejarme entender que por más que durmiera me seguiría despertando en la misma condición. Si no ponía una pizca de ganas de mi parte, no vendría ningún resultado positivo.
Llegó el día de intentar con la camilla de bipedestación. Se trataba de una camilla común y corriente con ruedas. Me ayudaron a transferirme a ella y allí sujetaron mis rodillas y mi abdomen. Paso seguido, fuimos hacia un balcón y allí comenzaron a inclinar la camilla de manera tal que, mis pies se acercaban al suelo y mi cabeza se elevaba. Sensaciones molestas si las hubo, esa fue una de ellas. Mi visión se nubló por completo y la sensación de no poder respirar volvió a invadirme.
·         Fijá la vista en un punto - me recomendaban.
·         Me siento mal, no aguanto esta sensación - decía yo.

Por más que intentara fijar mi vista en un punto, seguía sin ver con claridad y mi cabeza dolía.
·         Bueno, vamos a bajarte - dijeron.
·         Si, por favor - imploré.
Al acercarme a la horizontalidad me comencé a sentir mejor. Pude divisar parcialmente el entorno. Se respiraba tranquilidad en el ambiente. Era una mañana apacible de verano con un cielo límpido. Los pájaros regalaban un canto encantador. Ahí me di cuenta de que empezaba a disfrutar nuevamente de algunos aspectos de la vida.
El verano comenzó a extinguirse, pero gracias a aquella camilla que verticalmente me hacía sentir tan mal pude aprovechar momentos al aire libre. Un hermoso parque se desplegaba a la entrada del área donde me encontraba internada. Los días en que la temperatura se brindaba agradable, salíamos a aprovecharlos.





9 comentarios:

  1. Me cambia la visión de la vida cuando te leo Dieva, Gracias :)

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  2. "pequeños grandes triunfos" Dieva, que bueno que tuvieras la fuerza para reconocerlos. Ya me quedo a la espera del próximo capitulo!. 😎 pd. Que linda familia que tienes 💗

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  3. Si. Mi familia ha sido un pilar invaluable en toda esta historia. Gracias!

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  4. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  5. Raquel25/6/16

    Gran avance, Dieva: comenzaste a apreciar lo lindo de la vida.

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  6. Los pequeños grandes detalles, que sólo somos capaces de apreciarastrear, si estamos conectados con nosotros mismos

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    1. Tal cual. Es exactamente como tú dices victoria. Abrazo.

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    2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  7. Los pequeños grandes detalles, que sólo somos capaces de apreciarastrear, si estamos conectados con nosotros mismos

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