Retorné a la AACD y una noticia poco
alentadora me aguardaba. Mi amigo Jarley renunciaría a su puesto allí para
emprender actividades en otro lugar. Mi corazón se arrugó, mis sentidos se
contrajeron, quien tan viva me había hecho sentir se alejaba de mi positivo
presente. Me dejaba una persona con quien se podía conversar agradablemente,
tomaba distancia alguien que me hacía reir, un ser que iluminaba mi vida, una
persona que motivaba el despertarme con una sonrisa para encarar mi día, el
motor que impulsaba mi líbido ¿se apagaría? Nada, lo cierto es que me
entristeció la mala nueva. Jarley se iría y no volvería a verlo, que bajón
sentimental.
Llegó el día de la partida del morocho sexy
y encantador que tanto me gustaba. Compré una tarjeta ilustrada con el gato
Garfield para regalarle en son de amarga despedida. El dibujo impreso versaba
de un impedimento de partida de alguien querido para Garfield, lo cual debería
leerse así:
Garfield = Dieva Persona querida para Garfield = Jarley
En el cartão postal escribí PARA MI MEJOR
AMIGO EN LA AACD. Se lo entregué, recibí un beso y dije
- Vocé vai me deixar com muita saudade – lo
cual se traduce: Te voy a extrañar mucho.
Obtuve la misma expresión de nostalgia
adelantada por parte de mi bonito amigo y un abrazo que sacudió mi integridad
física, psíquica y emocional. Ese fue el epílogo de mi relación con Jarley.
Nunca más supimos uno del otro. Capítulo cerrado.
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